TWA Terminal Saarinen NY

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Twa Terminal Saarinen, NY

1º. Catalogación: Terminal TWA, aeropuerto JFK, Nueva York. Eeno Saarinen, arquitecto EEUU de origen finlandés, 1956-1962; murió sin verlo terminado (si no se termina, decía, que se parecería a la obra de las Termas de Caracalla). Arquitectura Moderna, enmarcada coetáneamente con Estilo Internacional pero de formas totalmente nuevas, alarmando a los puristas del resto de la Arquitectura Moderna de su época.

Pronto abandonará las fuentes racionalistas para cultivar un poderoso neoexpresionismo, de un altísimo nivel técnico y con evidentes afanes simbólicos y comunicativos. Organicista, influenciado por la profesión escultórica de su padre, que además también era arquitecto; estudió escultura en París antes de ser arquitecto. Influencias de la llamada “tradición Nórdica”. Este edificio fue concebido por influencia de la Terminal de trenes que su padre construyó en Helsinki en 1914, la estación de trenes de Pensylvania, de McKin, Mad y White, 1910; estudio de los grandes espacios termales romanos,  TWA Terminal T.A. Saint Louis, de Leinweber, Yamasaki (amigo suyo) y Hellmuth, 1956; las bóvedas de crucerías empleadas en al Gótico para realizar grandes espacios diáfanos, y la utilización de la perspectiva Barroca en la concepción del vestíbulo principal.

De ellos Saarinen tomó la concepción espacial que una terminal debe ofrecer: un gran salón donde todo está y todo concurre, un espacio unitario cubierto por una bóveda.

Podemos decir que Aalto, Saarinen y Utzon forman parte de esa corriente de tradición nórdica de naturalismo y organicismo que tanta influencia tiene en la actualidad, en trabajos de Zaha Hadid, Calatrava (Sondica, Bilbao), Ghery, etc.; y como no,  en lo heredado de sus trabajos en muebles, y que tan reflejados e icono grafiados están por ejemplo en los del estilo IKEA.

Incluso en trabajos coetáneos de Pier Luigi Nervi, y trabajos de última etapa de Le Corbusier (Nuestra Señora de Ronchamp); así como influencias racionalista al combinar elementos totalmente geométricos con forma casuales, de Mies y Albert Kahn; ladrillos de colores; también en Villa Mairea de Aalto.

El éxito conseguido por Eero Saarinen se debió en parte a una gran capacidad para establecer conexiones con financistas y empresarios, así como con figuras claves de los medios de comunicación y talentosos fotógrafos de arquitectura, lo que resultó en una serie de encargos de edificios de carácter público: sedes de universidades, laboratorios de investigación, iglesias, e incluso aeropuertos.

Este organicismo para mi llega en su materialidad física a convertirse en un “Expresionismo estructural” al tener que construir esas cubiertas tan orgánicas, acompañado de la “transferencia tecnológica” de la época. Contextualizado la obra, esta se materializó en un mundo que avanzaba tecnológicamente después de la Segunda Guerra Mundial.

La expansión empresarial americana necesitaba promocionarse icónicamente por medio de la arquitectura; “artefacto entre máquina y órgano”, evocando a la silueta ya estudiada en sus concepciones de mobiliario.

La película de Steven Spielberg, “Atrapame si puedes”, fue rodada en este aeropuerto.

Arquitectura: Situado en Nueva York, Barrio de Brooklyn, Long Island. En 1956 Eero Saarinen recibe uno de sus últimos encargos: crear El terminal para Trans World Airlines en el aeropuerto ldlewild de Nueva York. En ese momento algunas de las más grandes aerolíneas además de la TWA, como American Eastern o Pan Am, ocupaban sus propios terminales, mientras otras compañías compartían el enorme edificio de llegadas internacionales utilizado por las aerolíneas extranjeras. Cada compañía intentaba eclipsar a sus competidoras a la manera que los países lo hacen con sus pabellones en las ferias mundiales. Esta gigantesca “Terminal City” cubría casi 5 hectáreas. La planificación general se había realizado entre 1947 y 1954 a manera de subdivisiones residenciales en los alrededores de Long Island, con lotes separados de callejón sin salida. El sitio de la TWA, en forma de cuña, estaba justo en el medio, en el eje con la entrada del aeropuerto, una posición que es difícil apreciar hoy a la luz de la expansión de las instalaciones de lo que ahora se llama John F. Kennedy (JFK) Aeropuerto Internacional.

Saarinen fue la elección perfecta para el proyecto TWA porque el presidente de la compañía, Ralph Dawson, quería un edificio que capturara “el espíritu del vuelo… un edificio en el que la propia arquitectura expresa el drama y el carácter especial y la emoción de los viajes… no un lugar estático, cerrado, sino un lugar de movimiento y transición”. Los aeropuertos eran relativamente nuevos cuando Saarinen recibió el encargo, la aviación estaba cambiando rápidamente y las terminales aéreas carecían de una forma establecida. En 1959 por primera vez en la historia el número de personas que cruzaron el océano por el aire supero al de aquellas que lo hicieron por el mar.

Antes de elaborar sus primeras propuestas, emprendió un estudio en profundidad sobre el uso de los aeropuertos. Analizó el comportamiento de los usuarios, viajeros, visitantes y acompañantes en edificios parecidos como terminales de tren. El análisis de los flujos de viajeros, y de los recorridos a pie de las personas dentro de los grandes recintos reveló que estas trayectorias nunca son en línea recta: cuando un peatón percibe la proximidad de un obstáculo, sigue un camino curvilíneo muy parecido a las trayectorias aerodinámicas. La atención al entorno también estuvo presente en la forma envolvente.

Esta manera de entender el edificio, como un artefacto entre la máquina y el órgano, es la misma que está detrás de los diseños de objetos utilitarios de los años cincuenta. Diseños anatómicos adaptados a la mano del usuario o diseñados como si la función hubiera esculpido su silueta.

Esta componente se combinó con la idea de dotar a la Empresa de un edificio emblemático que pudiera ser el buque insignia de la compañía, su imagen como proyección publicitaria (algo muy propio de la época).

También hay en este proyecto una gran dosis de puesta en escena. De hecho hay implícita una concepción del comportamiento de las personas que circulan por su interior: un enjambre de personas, usuarios con misiones individuales que básicamente buscan algo; miran, leen avisos y advertencias, o bien son examinadas por otras que las controlan, las ayudan, las acompañan o las van a recibir: un gran teatro. No es de extrañar que a veces se le atribuya a este edificio una cierta teatralidad en la concepción de su espacio interior.

2º. Descripción: La terminal tiene forma de cuatro conchas de hormigón sobre patas de animal simulando un pájaro con alas desplegadas (las bóvedas) sostenidas por vigas de borde de las que cuelgan los cerramientos de vidrio. Todo su diseño se trabajó sobre modelos a escala. El primero se construyó a finales de 1956 a escala 1:50, los sucesivos modelos de trabajo fueron a 1:200 hasta una última maqueta de trabajo donde se ensayaban las soluciones formales, estructurales y constructivas, construida en la segunda mitad de 1957, a escala 1:50. Ese tamaño permitió comprobar, también, las cualidades espaciales, la iluminación y aspectos del proyecto difíciles de estudiar sobre dibujos. La cubierta pasó por varios modelos hasta conseguir la definitiva de cuatro bóvedas diferenciadas, con una silueta apuntada hacia fuera.

Planta baja: En esta planta se ubica el gran y único vestíbulo del edificio, alojando la zona de intercambio de los pasajeros, los mostradores y todas las gestiones de tráfico de los mismos.

Nivel superior: Este segundo nivel, en altillo sobre el primero, acentúa la idea de hall único  de la planta baja. En él se ubicó una cafetería, un restaurante, un bar y diversas salas privadas de reuniones. Una escalera conduce a los viajeros a la zona de embarque que está flanqueada por dos galerías. Estas galerías tiene el techo abovedado, alcanzando su alzado máximo por encima del horizonte de los pasajero, sugiriendo una dimensión mucho mayor que la real, un recurso de perspectiva casi barroco.

Elementos materiales: hormigón visto blanco, acero y vidrio.

Sistema constructivo: Saarinen se inspira en las bóvedas de crucería gótica para albergar un espacio sin columnas que da cabida a varios servicios. Pese a que la estructura parece ser una pieza escultórica de hormigón, en su interior está reforzada por una invisible red de acero, una especie de “hamaca invisible de acero” que soporta la cubierta. El sistema constructivo empleado son encofrados de madera realizados in situ sobre los cuales se disponían las armaduras de hierro y a continuación se vertía el hormigón.

3º. Análisis formal:

El edificio es, desde los primeros bosquejos, una gran cubierta que aloja en un único vestíbulo la sala de intercambio de pasajeros. Un segundo nivel resuelto en altillo sobre el primero mantiene la idea de hall único.

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En los sucesivos modelos ésta cubierta fue variando su silueta para ajustar la forma libre a un elemento capaz de sostenerse. La gran preocupación estructural era evitar un grosor exagerado en la viga de borde que debía sujetar el voladizo. La forma evolucionó desde una concha única continua, a unos caparazones sujetados por grandes costillas, hasta llegar a la forma definitiva que consiste en cuatro bóvedas diferenciadas, con una silueta apuntada hacia fuera, formando una especie de estrella de cuatro puntas. La viga de borde se configuró como un alero inclinado, como un pliegue de la misma concha, y la arista que se forma en el trasdós canaliza la recogida de aguas de la cubierta.

En lo referente a la forma o la figura concreta que tomó el edificio, es innegable la gran similitud que tiene la terminal de TWA con otro aeropuerto inaugurado en 1956 (el mismo año en que se le hizo el encargo): el Lambert Terminal Airport de Saint Louis, diseñado por Leinweber, Yamasaki (amigo de Saarinen) y Hellmuth. El parecido está tanto en las dimensiones de los dos edificios como en la forma de la cubierta.

Es difícil representar una forma que emana de la creatividad y que no se ajusta a una ley geométrica, pero la necesidad de tener que construirla obliga a buscar recursos válidos para su control (que es la utilidad última de la geometría). Un análisis detallado de los planos del edificio revela cual es la construcción de estas formas aparentemente casuales, cómo se construyen geométricamente.

Uno de los arquitectos del equipo cuenta que cuando estaban tratando de encontrar la forma correcta, una mañana, mientras Eero estaba desayunando, utilizó la cáscara de su pomelo para describir la concha del terminal. Empujó hacia abajo en su centro abultando la fruta para imitar la depresión que él deseaba. Esta fue la semilla de la forma de la cáscara. Si usaron tres diferentes tamaños y configuraciones de doblado, curvado. “Poco a poco”, dijo Saarinen, “hemos desarrollado una línea más fluida para el puente que conecta los balcones, las escaleras que conducen a ellos a cada lado y las superficies de todo el conjunto”. Un trabajo laborioso llevado a cabo, casi por completo con modelos, en la producción de los planos de todas las superficies curvas para la construcción.

Elementos formales: bóvedas de crucería, pechinas.

Espacio delimitado: Se trata de una gran cubierta que alberga un único vestíbulo con formas y objetos a disposición de los viajeros que aparecen como obras escultóricas.

4º. Interpretación:

Un pájaro como simbolismo, las formas emocionantes y cavernismo interior no son simplemente un recordatorio ocasional de los cambios que habían tenido lugar en el pensamiento arquitectónico de la década de 1950, sino la demostración del Arquitecto como “creador”; y en la escena americana, como “estilete de la construcción”. Nacimiento del expresionismo arquitectónico. Curvas que sugieren un pájaro en vuelo, elegantes formas escultóricas sugiriendo la emoción del viaje.

Todas las curvas, espacios y elementos debían ser de naturaleza; los pasajeros pasan por la construcción experimentando estar en un entorno totalmente diseñado, en que cada parte se debe a la otra y todo lo que pertenece al mundo formal de lo mismo.

Alegoría al vuelo en hormigón armado. Iniciación al pasajero en el placer de los viajes aéreos de posguerra. Albergar un espacio limpio sin columnas que de servicio a servicios varios. La simetría de la planta y en los alzados es readmitida en lenguaje formal de la Arquitectura Moderna. El flujo de pasajeros de un área a otra establece un espacio sin límites, arquitectura fluida.

Lugar de movimiento y transición, la propia arquitectura expresa el drama y el carácter especial y emoción de los viajes en avión.

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